martes, 22 de noviembre de 2011

Hoy no salgo de casa


Hace ya la friolera de 34 años, estaba en la estación de metro de Bilbao (en Madrid) con unos camaradas del Partido del Trabajo de España repartiendo unos panfletos contra los Pactos de la Moncloa, cuando una horda de cobardes, al grito de "¡Viva Cristo Rey!", nos abrieron la cabeza al bueno de Pulgar y a mi. Mis 21 años de entonces solventaron el incidente con 12 puntos de sutura y una ligera conmoción cerebral. Sin embargo, Pulgar tenía a sus espaldas 60 años de trabajo y penurias y su salud no era tan buena como la mía; nunca terminó de recuperarse del todo. 

Psicológicamente todavía no lo he superado del todo y desde entonces uso, siempre que puedo, gorras, boinas o sombreros (algo amortiguarán) y a veces me despierto recordando el miedo que pasé cuando al salir de la Casa de Socorro dos policías nos montaron en un coche y nos llevaron a una comisaría para que explicáramos lo sucedido. 

Fueron tres horas de miedo intenso porque el 22 de Noviembre de 1977 el P.T.E. era ilegal, consentidos desde la reciente legalización del P.C.E., pero ilegales. El peor momento, sin duda, fue cuando Pulgar me dijo que entre las personas que iban de un despacho a otro había reconocido a un par de los que nos habían atacado; creo que es desde entonces que no tengo problemas de estreñimiento. Pero no me quejo porque tuve suerte, aquello estaba a la orden del día y no todas las víctimas salieron tan bien paradas como yo.

Desgraciadamente creo que la Historia es tozuda y se repite con pequeñísimas variaciones, y hoy igual que en 1977 España está sumida en una crisis económica de difícil solución; hoy igual que aquel 22 de noviembre se habla de reeditar los Pactos de la Moncloa para que sean las clases más desfavorecidas las que hagan el mayor esfuerzo; hoy igual que entonces los herederos del franquismo tienen el poder político de España. Y además, a día de hoy, los hijos de puta que me abrieron la cabeza no han pagado por lo que hicieron y seguirán sentados cómodamente en sus poltronas del poder político y económico hablando de dedocracia. Perdón, de democracia.

Por si acaso esta tarde/noche la procuraré pasar encerradito en casa y ya mañana, que es 23, me calo la boina y salgo a desayunar con los amigos.