No hay nada tan relajante ni educativo como dedicar la mañana del domingo a leer el suplemento de un periódico mientras se disfruta de un desayuno especial.
En el suplemento del El País del 12 de junio hay un extenso artículo sobre el orgasmo elaborado en base a diversos estudios de varias universidades estadounidenses. Además de algunas curiosidades, como el tratamiento de la histeria femenina en la Inglaterra victoriana, lo que más me ha llamado la atención es el descubrimiento de que la mayoría de los fundadores de religiones opinaron sobre la bondad y necesidad del orgasmo, y no dudaron en incluir en sus textos una serie de recomendaciones sobre la frecuencia idónea en el disfrute del mismo.
Al tratarse de religiones fundadas por hombres, estas recomendaciones están dirigidas al sexo masculino; no hay que olvidar que la Iglesia Católica reconoció que las mujeres tenían alma en el concilio de Trento (1545), y eso que no es la doctrina religiosa más anti-femenina que existe; pero como algunos (¿muchos?) creemos que desalmadas y desalmados existen por igual y que el orgasmo es más divertido en compañía que en solitario, aunque éste no esté nada mal, debemos ampliar a ambos sexos las enseñanzas de las diferentes religiones en este placentero tema.
Martín Lutero, fundador del protestantismo, recomendaba un par de orgasmos a la semana, lo que no está nada mal para un fraile agustino.
Mahoma escribió el Corán al dictado del mismísimo Alá y recomendaba un orgasmo semanal. Teniendo en cuenta el tema de la poligamia me parece que se quedó un poco corto en el tema.
Zoroastro, o Zaratustra como decía Nietzsche, fue el fundador de una religión llamada mazdeismo y decía que un orgasmo cada nueve días era lo justo para no pasarse ni quedarse corto.
En el hinduismo se recomienda tener un orgasmo entre tres y seis veces al mes. En el peor de los casos es lo mismo que recomendaba Zoroastro ya que, al parecer, el sabio iraní se inspiró en esta religión para organizar la suya.
Por otro lado, los judíos ortodoxos seguidores del Talmud tienen la recomendación de tener un orgasmo una vez al día, o una vez a la semana, dependiendo del trabajo que tengan. Hay trabajos que te dejan tan hecho fosfatina que es prácticamente imposible no dormirse antes del orgasmo.
Curiosamente, en este estudio, no aparece ninguna mención a las recomendaciones que, sobre el orgasmo, hace la Iglesia Católica a sus fieles. No soy un estudioso de las Santas Escrituras pero creo que la única referencia que hay sobre el tema es para condenar a Onán por derramara su simiente en la tierra. A lo mejor fue por eso por lo que Lutero encabezó la Reforma Protestante.
¡Que daño hace la incultura! Toda una vida de orgullosa anti-religiosidad para que un domingo cualquiera, delante de un café y unos churros descubrir, gracias a Luis Miguel Ariza que firma el artículo, que la solución a una vida sexual plena radica en encontrar a una mujer religiosa y practicar las recomendaciones que, en materia de orgasmos, hagan los fundadores de su religión. Por si acaso recomiendo huir de las católicas recalcitrantes.


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