jueves, 26 de mayo de 2011

¿Cómo no voy a estar harto?

Harto de la corrupción política; o quizás debería decir harto de mi idealismo y gilipollez porque, según recogen los datos de las elecciones autonómicas y locales, a la gran mayoría de mis conciudadanos les parece correcto confiar en personas implicadas en delitos cometidos con la única finalidad de enriquecerse con el dinero de sus vecinos.

Creo que no es mucho pedir que aquellos políticos que son tan torpes como para dejarse imputar en cualquier delito, deberían ser apartados de la función pública mientras la Justicia no decida sobre su caso. Hace más de dos mil años, Julio César dijo algo parecido a que la mujer del César no le bastaba con ser honrada, también debía parecerlo.

Harto de la prepotencia de los diputados y senadores elegidos por el pueblo, y bien pagados con el dinero de todos, que, una vez conseguido el escaño, se dedican a cualquier cosa menos a trabajar para lo que se les paga.

Para muestra vale un botón: el lunes 23 de mayo, por petición del grupo socialista, compareció la secretaria general de Instituciones Penitenciarias ante la comisión de Interior del Senado. Al llegar la hora de comenzar su exposición, 7 de los 26 senadores que forman la comisión estaban en la sala. La exposición, que duró una hora y cuarto (vamos, que siendo un tochete, no fue un discurso de Fidel Castro), fue excesivamente larga para algunas señorías que se ausentaron antes de acabar de hablar doña Mercedes Gallizo; el récord de impaciencia lo ostenta un senador que aguantó la friolera de cinco minutos. Durante la comparecencia estuvieron presentes un total de 10 senadores (de 26), en el cómputo está incluido el presidente de la comisión que llegó cuando la compareciente había finalizado su exposición. ¿Cuánto cobra un senador por no hacer su trabajo?

Harto de la política la hagan los bancos en lugar de las personas que han sido elegidos para ese menester.

El martes 24 de mayo, nuestro presidente del Gobierno y la vicepresidenta económica se reunieron en la Moncloa con el consejero delegado de Barclays, mister Diamond (buen apellido para un banquero). En dicha reunión, el máximo representante de los intereses de los españoles transmitió a mister Diamond, y cito textualmente el artículo de El País: "... el firme compromiso del Gobierno con el reforzamiento del sistema financiero español".  Hay que comentar que mister Diamond representa a un banco que va a reducir su plantilla en España en un 14%.

Esta situación se da porque no se puede ir en contra de los intereses de los mercados y de los bancos según dicen algunos de mis contertulios; pues entonces, digo yo, que el Gobierno de España lo forme el consejo de administración del banco que más clientes tenga y nos dejamos de campañas electorales y demás zarandajas.

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