lunes, 23 de mayo de 2011
La Puerta del Sol (ficción)
Era un hombre muy alto y delgado, llevaba una gorra de marinero, de esas con visera, ya sabéis como digo, y se apoyaba en un bastón que, como su dueño, parecía más viejo de lo que probablemente era.
Estaba parado en medio de la gente, se notaba que no miraba nada concreto, que miraba hacia adentro o, quizás, hacia adelante, hacia el futuro.
Al llegar a su altura vi que estaba llorando; pero llorando en silencio, sin jipíos, hipos o aspavientos, incluso parecía que tenía un atisbo de sonrisa en sus labios.
- ¿Te encuentras bien? - le dije - Si necesitas sentarte, debajo de esa lona azul hay un sofá para que descanses.
Me miró con extrañeza, evidentemente le había sacado de un ensueño, y se sacó del bolsillo de los vaqueros un enorme pañuelo de tela con el que se secó las lágrimas y se estrujó la nariz.
- No chaval, no me pasa nada. Estaba disfrutando de lo que habéis montado.
- ¿Seguro que estás bien? Estabas llorando...
Me echó una mirada valorando si valía la pena contestarme, valorando si yo iba a ser capaz de entenderlo.
- Sí, estaba llorando, llorando de alegría al ver a tantísima gente diciendo: "Basta, no nos gusta lo que estáis haciendo y lo vamos a cambiar". Estaba llorando - continuó diciendo - de tristeza por todos los camaradas que no podrán ver esta revolución. Lloraba de miedo porque no sé si vais a tener el empuje y la constancia de terminar lo que empezó el día de San Isidro. Estaba llorando de envidia porque si cuando yo tenía tu edad, hubiéramos tenido el Internet ese, a lo mejor, hoy no hacia falta que estuviereis aquí, que ahora si me tiro un pedo aquí se enteran en la China en dos minutos... Lloraba de rabia porque mis viejos huesos no me dejan participar todo lo activamente que...
- No te preocupes por eso, bastante haces con pasar por aquí - le interrumpí y os juro que casi me cago en los pantalones de la mirada que me echó.
- Y por encima de todo, lloraba porque me sale de los cojones - Se dio la vuelta y se fue cojeando entre la gente.
No hago más que pensar en él y en que quizás tendríamos que estar más pendientes de las batallitas de estos abuelos "Cebolleta", al fin y al cabo, esto está saliendo bien, en parte, por lo poco o mucho que ellos hicieron cuando eran jóvenes.
En fin...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario